Nina, una niña de ocho años, recibe de su madre una guitarra como regalo. Al tocarla, sus emociones dan vida a Spot, un pequeño ser de viruta y madera que representa la materialización de su salud emocional. Spot se convierte en testigo silencioso del crecimiento de Nina y al llegar a la adolescencia comparte sus emociones e inseguridades. Cada sentimiento la transforma y a él con ella: cuando Nina ríe, Spot se llena de vida, pero a medida que su salud mental empeora, su cuerpo de viruta comienza a desmoronarse.